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Hace un año se creó en Madrid el Observatorio Pediátrico de Atención Primaria (AP), constituido por las Sociedades Científicas de Pediatría de Madrid (la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha –SPMYCM–, La Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria –SEPEAP–  y la Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria –AMPap–), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) y pediatras miembros de la Mesa de Atención Primaria del Colegio de Médicos.

La finalidad de dicho observatorio es vigilar y alertar de la problemática asistencial y laboral de los pediatras de los centros de salud de Madrid, con el fin de optimizar la calidad de la asistencia a los niños y adolescentes de nuestra Comunidad. La crisis económica actual está causando dificultades en la asistencia sanitaria a la población infantil y juvenil, que se ven agravadas por los recortes, no basados en criterios profesionales ni científicos, que está aplicando el Gobierno madrileño en las prestaciones sanitarias. Todo ello puede desembocar en un empeoramiento significativo del estado de salud de los niños madrileños.

La SPMYCM ha explorado recientemente cómo está afectando la crisis económica a la asistencia pediátrica mediante un cuestionario realizado a sus socios, al que también han contestado los socios de la AMPap.

Según los resultados de este cuestionario, los pediatras observamos con alarma el deterioro que se está produciendo en la calidad asistencial. Los principales motivos que conducen a esta conclusión, son los siguientes:

DERIVADOS DE LAS DIFICULTADES ECONÓMICAS DE LAS FAMILIAS

1. Aumento de patología psicosocial como consecuencia de las dificultades económicas y laborales en las familias.

2. Dificultad para adquirir medicamentos, principalmente para enfermedades crónicas.

3. Dificultad para adquirir alimentos adecuados para la edad infantil, fundamentales en este periodo de crecimiento

4. Falta de asistencia a revisiones y citas programadas derivada de la situación de precariedad laboral de los padres.

5. Bajas en seguros médicos privados y trasvase de pacientes a la sanidad pública, con la consiguiente sobrecarga en las consultas y deterioro en la atención médica como consecuencia de la mayor presión asistencial.

6. Inequidad y desigualdad en el acceso a una atención pediátrica de calidad y a tratamientos adecuados.

DERIVADOS DE LOS RECORTES INDISCRIMINADOS EN MATERIA SANITARIA

1. Retirada de la financiación de productos sanitarios necesarios para la prevención o el correcto control y tratamiento de determinadas enfermedades (algunos dispositivos para la administración de medicamentos para el asma, vacuna conjugada antineumocócica…)

2. Sobrecarga asistencial motivada por cupos excesivos, falta de suplentes y aumento de niños provenientes de la sanidad privada.

3. La sobrecarga asistencial dificulta la prestación de una asistencia de calidad y la adecuada programación de las actividades preventivas.

4. Gran desmotivación de los profesionales por la continua falta de consideración a su trabajo, agresión a sus condiciones laborales y pérdida significativa y progresiva de sus retribuciones en mayor medida que otros trabajadores públicos.

A todo esto se suman los problemas ya crónicos de la pediatría, como:

1. El importante número de niños no atendidos por pediatras.

2. La dificultad para realizar nuestras funciones formativas, docentes e investigadoras dentro de nuestro horario laboral, que obliga a prolongar nuestra jornada de trabajo más allá de las 37,5 horas semanales establecidas legalmente.

3. La escasez de recursos formativos específicos para los pediatras, que puede incluso empeorar ante la anunciada desaparición de la Agencia de formación sanitaria Laín Entralgo.

A pesar de que las dificultades económicas actuales no han sido causadas por los profesionales de la sanidad, ni mucho menos por la población infantil, están recayendo sobre ellos, de forma injusta y exagerada, unas medidas de extrema dureza que solo conseguirán el progresivo deterioro de la calidad de la asistencia pediátrica y, por lo tanto, de la salud de los niños madrileños.

El Observatorio Pediátrico de Madrid considera necesario exponer estos hechos ante la opinión pública, con el objetivo de hacer reflexionar a nuestras autoridades sobre si las medidas que están tomando son las más justas y adecuadas para superar la crisis.

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